Como Defender tus Derechos Humanos (En México).

3 nov

1.   Nociones.

Genéricamente, podemos señalar que los Derechos Humanos son un “Conjunto de facultades, prerrogativas, libertades y pretensiones de carácter civil, político, económico, social y cultural, incluidos los recursos y mecanismos de garantía de todas ellas, que se reconocen al ser humano, considerado individual y colectivamente” [1]. Los Derechos Humanos se estudian desde una perspectiva interdisciplinaria, no son objeto de análisis solo de abogad@s. Otras áreas del conocimiento como la Antropología, la Sociología, la Economía, la Filosofía, la Ciencia Política, la Medicina, etc; enriquecen y construyen su interpretación y ayudan a su difusión.

El término Derechos Humanos suele emplearse con mayor fuerza en el foro internacional, precisamente porque la “Era de la internacionalización de los Derechos” surge con la Carta de las Naciones Unidas en 1945 y se reafirmó en 1948 con la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Desde entonces, se han emitido más de un centenar de instrumentos vinculantes y declarativos con nociones referentes a los Derechos Humanos tanto del sistema de las Naciones Unidas, como de los Sistemas Regionales. Los Estados Unidos Mexicanos forman parte del Sistema Universal (derivado de la membrecía de las Naciones Unidas) así como del Sistema Interamericano (derivado de la membrecía de la Organización de los Estados Americanos).

Hasta aquí todo claro; ¿Qué sucede en el ámbito interno? Los Derechos Humanos en México se encuentran “catalogados” primeramente en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en Tratados Internacionales y/u otras leyes que desarrollan estos Derechos; aunque la denominación que se emplea no es la más afortunada: “Garantías Individuales” les dicen; este concepto tiende a ser confuso a más de anacrónico. La Teoría Constitucional mexicana contemporánea suele utilizar el concepto de Derechos Fundamentales [2]. Por otra parte existe una Iniciativa (congelada en el Congreso de la Unión) de Reforma Constitucional para precisar con claridad el carácter de Derechos Humanos en la Constitución.

 2.   ¿Cómo me defiendo?

Meses atrás, algunas instituciones del Estado Mexicano, emitieron un pequeño tríptico conocido como Cartilla Nacional de Derechos; ella contiene información relativa a las instituciones vinculadas con derechos específicos, por ejemplo: para los pueblos y comunidades indígenas, puedes acercarte a la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas (CNDPI), para tu derecho de acceso a la información, puedes acercarte al IFAI, o al IFE para conocer cuáles son tus Derechos Políticos. Se sobreentiende que al contactar con las instituciones posiblemente se recibirá orientación sobre los Derechos, pero no sobre cómo defenderlos. Es útil como instrumento de difusión.

Bien, en el caso de México existen 3 sistemas de defensa y garantía para la protección de los Derechos Fundamentales: A) El Sistema Jurisdiccional, b) El Sistema No Jurisdiccional, y c) El Sistema Internacional; cada uno de ellos tiene diversas categorías y organismos.

 A.  El Sistema Jurisdiccional.

Está encabezado (por nivel de importancia y antigüedad) por el Juicio de Amparo; este es una garantía que determina si un acto de autoridad resulta “inconstitucional”, puede solicitarse la “suspensión” como medida cautelar, puede reparar algunas violaciones a los Derechos Fundamentales y tiene efectos restitutorios (en algunos casos). Sus requisitos, formas y tiempos para presentarlo, es decir el Know How, se encuentran en la Ley de Amparo y en la Jurisprudencia [3].

Es un mecanismo que requiere de ciertos conocimientos estrictamente técnicos para hacerlo “procedente”, y demostrar que se tiene “un agravio personal y directo” en los “actos de autoridad” que se nos aplican; está diseñado para ser un filtro porque solo puede acudirse a él bajo reglas específicas, por ello, se le considera como extraordinario.

Se presenta ante Jueces de Distrito y Tribunales Colegiados de Circuito; en casos de importancia y trascendencia, la Suprema Corte de Justicia de la Nación podrá conocer de ciertos asuntos, así como de la interpretación directa de algunos artículos constitucionales, pues este es su mandato como Tribunal Constitucional. Desventajas: No es un mecanismo fácil, requiere manejar los filtros procesales cuidadosamente para no terminar “desechado”, “sobreseído” o “no amparado”. Es muy formalista y es posible que se requiera de la asesoría de un abogado. Ventajas: Es una garantía dura, pues una vez obtenido el “amparo y protección de la Justicia de la Unión” la autoridad está obligada a acatarlo so pena de ser separada de su cargo y consignada ante un Juez por el delito de desacato. Se puede hacer uso de la jurisprudencia para robustecer la demanda y se puede apoyar a personas en situación de vulnerabilidad como trabajadores, núcleos ejidales, y niñ@s, a través de la figura de la suplencia de la queja. Las personas que carezcan de recursos y representación pueden acudir a instituciones como el Instituto Federal de Defensoría Pública, mismo que llevará sus casos de manera eficiente y sin costo alguno.

 B.  El Sistema No Jurisdiccional.

Lo encabezan el Sistema Ombudsman (u Organismos Públicos de Derechos Humanos) y los organismos especializados. Así, tenemos a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y las Procuradurías y Comisiones estatales de Derechos Humanos, destaca de entre ellas, la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF).

El sistema se basa en la presentación de quejas y en la emisión de recomendaciones. A diferencia del sistema jurisdiccional, no hay tantos obstáculos de acceso; la mayor parte de las quejas pueden presentarse en escrito libre, con datos de identificación (nombre, domicilio, firma, huella dactilar, etc.) con una relación clara de los hechos que se estiman que han violentado los Derechos Humanos así como los datos para identificar a los funcionarios o servidores públicos que han incurrido en la presunta violación [4]. Pueden disponerse de medidas cautelares. Desventajas: En algunas ocasiones no se aceptan las recomendaciones que se emiten y por tanto no se acatan; requiere de un compromiso público y abierto de las autoridades para contribuir en la cultura de respeto y garantías de los Derechos Humanos. No todas las Comisiones adoptan estándares internacionales de protección y de reparación. No todas las autoridades pueden ser objeto de una recomendación, por ejemplo: las laborales, electorales y el Poder Judicial de la Federación. Ventajas: La interposición de quejas no es complicada, el trámite reviste atención especializada y humanista, (por ejemplo, la que se da en las visitadurías) se encuentran también medidas conciliatorias, la reparación puede conseguirse.

Por otra parte, existen organismos que ayudan a la protección de determinados Derechos, por ejemplo, cuando consideramos que la respuesta a una solicitud de acceso a la información es insuficiente, se ha reservado o es declarada “inexistente” podemos acudir en recurso de revisión ante el IFAI, que funge como garante a nivel federal; o bien a instituciones como el CONAPRED, que actúa a través de un sistema de quejas cuando se presentan actos considerados como discriminatorios. Ambos organismos son ejemplo de distinción y sus procedimientos son sencillos y accesibles, se puede acudir a ellos ya sea de manera escrita o a través de internet.

 C.  El Sistema Internacional.

Estos sistemas de protección son de último rango, se llega a ellos por condición necesaria, es decir, sí y solo sí se han agotado todos los recursos internos para proteger un Derecho Humano determinado, si se ha denegado la justicia o impedido el acceso a ella. Algunas veces se excluyen; verbigracia, si se acude al Comité de Derechos Humanos por considerar que se ha violentado en nuestro perjuicio la Libertad Personal, no podemos acudir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, pues presentaríamos un caso duplicado del mismo Derecho, por esta razón, tenemos que escoger. Entre los comités que se encuentran destacan el Comité de Derechos Económicos Sociales y Culturales, el Comité sobre la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer, el Comité de los Derechos del Niño, el Comité contra la Tortura, etc.

Ahora bien, normalmente los casos se presentan por peticiones y se señalan los Derechos que se estiman violentados de algún Tratado Internacional. Por razones de estrategia, resulta más conveniente acudir al Sistema Interamericano pues cuenta con 2 organismos de decisión: la Comisión Interamericana y la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Cuando se presenta la oportunidad de interponer una petición al sistema, se entrara en una lucha desequilibrada en un principio, pues las víctimas se enfrentaran a todo el aparato burocrático del Estado que hará todo lo posible por negar que ha violentado tal o cual derecho, si la petición supera la fase de “admisibilidad” y se establece una recomendación en fondo, se puede llegar a una “solución amistosa” no obligatoria; paso siguiente, el caso puede ser remitido a la Corte Interamericana que llevara un juicio, determinara si se han violado Derechos Humanos y decidirá sobre medidas de reparación. Desventajas: Llegar hasta este foro implica haber peleado una causa por varios años, en algunas ocasiones los Estados no cumplen completamente con los fallos adversos o vuelve a tomar mucho tiempo acatar las decisiones. Ventajas: Es un sistema que ofrece posibilidades de reparación integrales, se puede contar con la asesoría de organizaciones de la sociedad civil internacional, satisface a las víctimas y exhibe al Estado perpetrador ante la Comunidad Internacional.

 3.   Conclusiones.

Todos los días ejercemos Derechos, o bien, nos percatamos de su importancia y de su “vitalidad” cuando se han violentado, buscamos la forma de evitar que sean atropellados y en su caso, que se nos repare el daño. Algunas medidas pueden darnos algunas luces, sobre cómo actuar o ante quien acudir, es fundamental que la información esté a nuestro alcance. Conocer nuestros derechos y sus mecanismos de protección siempre será importante.

 ¿Alguna vez te ha tocado defender tus Derechos Humanos ante estos órganos? ¿Cual fue tu experiencia?

 Miguel A. Antemate M.

 

 

[1] Rodríguez y Rodríguez Jesús, Enciclopedia Jurídica Latinoamericana, Rubinzal Culzoni-Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, tomo IV  D, 2007, pp.636.

[2] Véase: Carbonell Miguel, “Los Derechos Fundamentales en México”, 3ra. Edición, Porrúa, México, 2009.

[3] Véase: Suprema Corte de Justicia de la Nación, “El Juicio de Amparo y el Poder Judicial de la Federación”, 1ra. Edición, Suprema Corte de Justicia de la Nación, México, 1999.

[4] Artículos 80, 81,82, y 83 del Reglamento Interno de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y artículo 30 de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal.


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